martes, diciembre 25, 2007


Se trata de un lance detectivesco y en ocasiones romántico situado durante los últimos días de Eva Perón. Santana y Corvalán son un par de detectives de poca monta, más dados al whisky y a los ligues que al trabajo, que se ven repentinamente envueltos en un asunto de corrupción. Ambos comparten una agencia de investigaciones en Avellaneda. La historia comienza a fines del ‘51, cuando Corvalán recibe, de una nueva clienta misteriosa y atractiva, un encargo aparentemente inofensivo pero que lo involucra con la mafia y provoca un vuelco intempestivo en su vida.